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lunes, 28 de noviembre de 2016

0 Homenaje a Ignacio Betancur en el Marco del Encuentro de Derechos Humanos en Pueblorrico.




En el marco del encuentro regional de derechos humanos realizado el 26 de noviembre en el municipio de Pueblorrico, organizaciones indígenas, campesinas, sociales, ambientales y juveniles del suroeste de Antioquia, rindieron homenaje a Ignacio Betancur Sánchez, líder pastoral y cívico que defendió los derechos de campesinos e indígenas en Pueblorrico y toda la región del Suroeste en la década de los setenta, ochenta y noventa del siglo XX.

El 30 de noviembre de 1969 llega a Pueblorrico Elkin Osorio, Germán Darío Ledesma e Ignacio Betancur, en compañía de Monseñor Trujillo Arango, el grupo de sacerdotes que asumían la responsabilidad de ejecutar un experimento parroquial en el municipio de Pueblorrico, generando alcances regionales de movilización social. 

"Luego de incursionar en los ochenta en varias experiencias partidistas y en movimientos amplios de participación política, decide en los años noventa dedicar el resto de su vida a la promoción del movimiento cultural regional, en el que no sólo se articula a la producción simbólica y la identidad cultural sino también a la cultura política participativa y al ejercicio de la civilidad. Fundó la Corporación Cultural del Suroeste Antioqueño. Pero sus detractores le cobraron en esta época de apertura el "pecado" de ayer cuando quiso convertir a la masa de un pueblo en un arquetipo humano. El 14 de Noviembre de 1993 fue asesinado en el suroeste antioqueño a manos de un grupo paramilitar de la región” (Extraído del Libro "Confesiones Peregrinas. Obra Póstuma)"

En este homenaje, en el marco regional del encuentro de Derechos Humanos, se presentó la segunda edición del Libro Rescoldo Bajo Cenizas que ha sido publicado con el apoyo del Libro del Dos de Bastos y la Fundación Ignacio Betancur Sánchez.

La primera edición fue publicada en el año de 1991, esta obra fue segundo premio del Concurso Nacional de Memorialistas Raúl Eduardo Mahecha 1990, convocado por Opción, Revista de política y el Instituto Latinoamericano de Servicios Legales Alternativos, ILSA.

Quince años después se mantiene vigente su historia, “este libro es la memoria de un movimiento que tuvo una incidencia regional, que fue brutalmente reprimido, pero cuya influencia perdura hasta hoy. Constituye el testimonio de una persona y una experiencia valiosas que deben conocerse” (Luisa María Navas Camacho).

Según relata su hija Eleonora Betancur “en la búsqueda del hombre, me encontré soplando las brasas de un rescoldo casi extinto, me topé de frente con su pensamiento, con su historia de vida, con su muerte que quedó en la impunidad. […] lloré al hombre, al humanista, al pensador, al ser humano excepcional. Comprendí que mi dolor era el de miles de personas que habían perdido en su país a sus seres más queridos en la irracionalidad del conflicto armado y la guerra. Comprendí que todas ellas y yo necesitábamos sanar para mirar con esperanza la vida, para poder contribuir a la reconciliación y paz del país”.

De esta manera, con la participación del Cinturón Occidental Ambiental COA, la Coordinación Colombia - Europa- Estados Unidos, el Comité de Concertación Social de Pueblorrico pretende continuar con ejercicios de memoria colectiva para conocer y aprender de la historia y el legado de los movimientos sociales un la defensa de los derechos humanos y en su lucha por la vida. 

En el siguiente Vídeo rendimos homenaje a Ignacio Betancur Sánchez:

domingo, 16 de marzo de 2014

0 Periódico La Calle 30: Tres Años


Inicios del Blog La Calle 30

En marzo de 2011, en el marco de centenario de Pueblorrico, nace La Calle 30 como medio alternativo de comunicación. Este proceso ha sido resultado de acciones que varios jóvenes hemos emprendido desde el 2008, grupo que con el tiempo se denominó Culture y que inicialmente empezó con campañas que han permitido articular voluntades y crear vínculos con los habitantes de Pueblorrico y la colonia radicada principalmente en la ciudad de Medellín. Estas campañas iniciaron con labores sociales en apoyo a los niños campesinos e indígenas con dotaciones de útiles escolares y botas pantaneras.

Sin embargo, el tiempo nos ha mostrado que no es suficiente entregar dotaciones, que es necesario crear vínculos más cercanos con las comunidades, integrarnos, dialogar y conocernos fraternalmente. Es por eso que como Grupo Culture promovimos integraciones con la comunidad indígena Bernandino Panchí de la etnia emberá chamí de nuestro municipio.

Estas integraciones y labores sociales requerían algo más, que las acciones, experiencias y conocimientos no sólo se quedaran estáticos en un tiempo y espacio. Desde el 2010 nos pensamos la creación de un blog y la constitución de un periódico independiente que nos permitiera no solo informar sino establecer diálogos y otra serie de mecanismos de comunicación para el fortalecimiento de la opinión pública. En el 2011 nace el Periódico La Calle 30, el mismo día que Pueblorrico cumplía sus 100 años como municipio, y se presenta una edición especial que retomaba importantes acontecimientos de la historia de Pueblorrico desde el contexto social, político, cultural, económico y deportivo.

La primera publicación del Periódico Comunitario La Calle 30 se materializó el 16 de Marzo del 2011 en el marco del Centenario de Pueblorrico. Incluimos esta fecha para fomentar el “Cambio Generacional” y la “Universidad en la Práctica” con el objetivo de fortalecer todos los medios posibles de comunicación e implementar la enseñanza colectiva donde el diálogo será la base de la educación, la reconciliación y convivencia.

La Segunda Publicación se llevó a cabo en el mes de Julio pero se hizo un trabajo previo donde realizamos las primeras charlas con los Estudiantes de la Institución Educativa el Salvador, su objetivo era motivar a los estudiantes a escribir sus primeros artículos para que asumieran un compromiso por Pueblorrico a partir de la información. Estos espacios de diálogo permitirán que los jóvenes cultiven la palabra y el pensamiento, se forjarán como personas críticas frente al acontecer de Pueblorrico. 

Desde este momento trascendimos fronteras y empezamos a distribuir nuestros ejemplares en municipios cercanos como Jericó, Tarso, Hispania Ciudad Bolívar y Medellín.

En septiembre del mismo año se planeó un trabajo conjunto entre el Periódico y los estudiantes de la I.E El Salvador con el objeto de organizar un debate con los candidatos a la alcaldía de Pueblorrico, los jóvenes se encargaron de construir preguntas sobre el tema de la Educación, Cultura y Deporte y el Periódico se responsabilizó de la convocatoria, logística y moderación del encuentro entre líderes políticos y estudiantes.

La Tercera Edición la publicamos en el mes de diciembre e implementamos la propuesta de las “Socializaciones – Lectura”, consistente en presentar los temas seleccionados, realizar lectura de los artículos y escuchar críticas o dudas frente a la labor del medio de comunicación, se planteaba un acercamiento directo entre el periódico y la comunidad: Itagüí y Pueblorrico fueron los lugares seleccionados para compartir la socialización del Periódico. En esta edición se incluye por primera vez el tema minero con un artículo denominado “el Leviatán en Jericó, Pueblorrico y Tarso”.

En lo que va del 2012 hemos asumido la responsabilidad de liderar la Campaña Sembrando Futuro Por Pueblorrico con el propósito de distribuir útiles escolares a los estudiantes de los Centros Rurales Educativos, en el mes de Enero 5 (cinco) escuelas y más de 155 niños se beneficiaron del Trabajo conjunto realizado por el Periódico, miembros de la Colonia, habitantes y comerciantes de Pueblorrico.

La cuarta edición se publicó en Marzo de 2012 en el marco del primer aniversario del Periódico, se hizo una evaluación de toda su trayectoria. También se presentaron los perfiles y propuestas de los nuevos concejales que empezaban su labor en el período 2012 – 2015, esto con la finalidad de que la comunidad conociera su proyección. Finalmente se empieza a incluir el tema de conflictos y resistencias como consecuencia de la locomotora minero-energética. El Cinturón Occidental escribe y expone su primer artículo en la “Socialización – Lectura del Periódico” en el cual nos relató ampliamente lo que estaba sucediendo en el Territorio a partir de la movilización social. 

La quinta edición (Julio 2012) adquiere una connotación importante pues a partir de las preocupaciones generadas por la intervención del COA, decidimos indagar y hacer una publicación especial sobre el tema minero, lo cual nos permitió difundir el catastro minero y explicar en qué consistía esta amenaza. Incluimos caricaturas, sopaminería y cruciminería para que la gente aprendiera también a partir del entretenimiento. Esta publicación fue acompañada de conversatorios y foros. 

A pesar de que la crisis agraria ha afectado el comercio de Pueblorrico, no hemos podido sacar más impresiones pero continuamos acompañando a la comunidad informando, dialogando y realizando acciones conjuntas para la defensa del Territorio.

El resultado del trabajo académico, social y comunitario del Periódico ha sido el reflejo de la articulación de una labor conjunta (Profesores, Estudiantes, Comerciantes, Profesionales, Académicos) que permite visualizar nuestro proyecto no como un negocio sino como una propuesta comunitaria con bases fuertes para resistir tantas adversidades económicas y sobrevivir en medio de conflictos políticos. Nosotros garantizamos trabajo y permanencia, transparencia y compromiso.

jueves, 14 de noviembre de 2013

0 20 años de la Muerte del Cura Revolucionario de Pueblorrico



“Exsacerdote, educador, escritor, líder pastoral, cívico y social e investigador cultural. Nació, vivió, amó, padeció y se comprometió con los desvelos y las alegrías de las gentes humildes de una región: Suroeste Antioqueño. En su calidad de Sacerdote, en los años Sesenta y Setenta, inspirado por la Teología de la Liberación, quiso que su labor pastoral fuera una cruzada por la justicia social y por la reivindicación del Campesinado. Fundó sindicatos agrícolas, asociaciones campesinas, empresas autogestionarias, promovió una cultura política alternativa. Todo ello le valió la reducción al estado laical. Luego de incursionar en los ochenta en varias experiencias partidistas y en movimientos amplios de participación política, decide en los años noventa dedicar el resto de su vida a la promoción del movimiento cultural regional, en el que no sólo se articula a la producción simbólica y la identidad cultural sino también a la cultura política participativa y al ejercicio de la civilidad. Para ellos fundó la Corporación Cultural del Suroeste Antioqueño. Pero sus detractores, los poderosos animadores de edades fenicias, le cobraron en esta época de apertura el "pecado" de ayer cuando quiso convertir a la masa de un pueblo en un arquetipo humano. El 14 de Noviembre de 1993 fue asesinado en el suroeste antioqueño a manos de un grupo paramilitar de la región”

Extraído del Libro "Confesiones Peregrinas. Obra Póstuma)"

Los invitamos a ver el siguiente documental que relata parte de su proyecto:  Empresa Autogestionaria La Arboleda:

Parte 1



Parte 2

miércoles, 31 de agosto de 2011

0 ECONOMÍA



Contiguo a éste lugar  fue construida  la casa donde se fabricaba velas y jabones


Si la riqueza la concebimos en términos de “progreso” y “desarrollo” no sobra decir que la iniciativa de algunos pueblorriqueños  se vieron materializadas con la generación de algunas actividades comerciales, sin embargo, el gran tesoro de éste “Progreso” se basa fundamentalmente  en sus ideas y en su efectiva capacidad de aplicación.  Para el año de 1920 ya se hablaba de la existencia de tejares, trilladora y talleres de fundición, y había artesanos que se dedicaban a las labores de talabartería, elaboración de canastos y enjalmas. Tiempo después se creó una notoria fábrica de gaseosa ubicada en la llamada “Calle del Comercio” que elaboraba los refrescos “Kalmantina” y “Rocanela”, las cuales venían en un envase de vidrio, cuya tapa era una bola de cristal o “cidra” la cual se suspendía en la parte baja del cuello de la botella, y para ser destapada solamente se le impulsaba hacia abajo, con el dedo índice, para así poder disfrutar de ese excelente producto.
Otra que sobresalió es  la fábrica de chocolates “Cardona y Londoño”, de propiedad de los señores Nicomedes y Gregorio Cardona Londoño, la cual tenía sus instalaciones en la margen derecha del camino que conducía hacia el municipio de Tarso, contiguo al puente sobre el río La Leona, en la vereda “El Cedrón”. Fue una empresa que elaboró uno de los mejores chocolates de la región, el que era llevado a la ciudad de Medellín y municipio vecinos.
Industrias como Fábricas de velas, de pulpadoras, jabones y tabacos también tuvieron gran auge en la década del cuarenta y cincuenta, pero que desafortunadamente fueron desapareciendo paulatinamente.

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Revista Distritos -  N°39  de 1981-. 

miércoles, 11 de mayo de 2011

0 Centenario Pueblorrico


Imágenes grabadas por Carlos Andrés Quintero, Fredy Atehortúa, Omar Obando Gallego, Robinson Duque López
 Conmemoración a los CIEN AÑOS DE PUEBLORRICO.

domingo, 17 de abril de 2011

0 Proyecto Experimental: La Iglesia, La Comunidad Eclesial de Bases y la Teología de la Liberación

En la década de los 70´s se inició todo un proceso de conformación u organización social y campesina impulsada por un proyecto de la Iglesia - motivada por la teología de la liberación - el cual consistía en crear mecanismos que posibilitara afianzar acercamientos entre la curia y sus feligreses con la finalidad de “transformar” la “conciencias” y asumir un rol activo de participación social.

jueves, 7 de abril de 2011

0 Joaquín López Gaviria

Joaquín López Gaviria



Don Joaquín no solo donó las tierras para que se iniciara su caserío, sino que además, le colaboró a mucha gente  pobre para que fueran construyendo sus viviendas. Adicionalmente construyó el primer cementerio y regaló una imagen de la virgen de nuestra señora del Perpetuo Socorro, traída de Barcelona, la cual aun se venera en la población. Como donante de las tierras donde hoy se encuentra el municipio se tiene a don Joaquín López Gaviria; ilustre personaje que, de acuerdo a lo que dice su nieto Cesar López Hernández, este era oriundo de la región de Girardota, Sin embargo, su Esposa, María Gavina Gallego, señala que el fundador de Pueblorrico había nacido en una vereda - entre Rionegro y Guarne - llamada La Mosca.  Don Joaquín es Hijo de Jesús María López, es casado y padre de 14 hijos.

COLONIZACIÓN Y FUNDACIÓN DE PUEBLORRICO

Resulta impresionante y placentero recorrer territorios desconocidos pues nos abre nuevas perspectiva sobre el entorno y nos permite apreciar la belleza de sus paisajes, sin embargo, La colonización de nuestro municipio también obedecía a intereses más relevantes  ya que, como señala Catherine LeGrand, la presencia de los colonos era necesaria para valorizar la tierra, crear mercados regionales y suministrar mano de obra no solo para las parcelas familiares sino también para las grandes empresas comerciales.
Centenares de familias provenientes de los municipios de Medellín, Rionegro, Marinilla, Guarne, Envigado, Itagüí, Caldas, La Estrella y Sonsón se desplazaron poco a poco en búsqueda de nuevas  fortunas, fundando pueblos a lo largo y ancho de la región del Suroeste. En 1860 las tierras de Pueblorrico pertenecían a Eleuterio Echeverry Vásquez quien llevó a los señores Antonio Loaiza, José Vanegas, Anacleto Gallego y Canuto Ospina, oriundos del municipio de Guarne, para que las trabajaran y se construyeran algunas viviendas, lo que fue dando, en 1866, el inicio de un pequeño caserío. Esos Primeros Ranchos  o viviendas construidas en madera se fueron ubicando a orillas del camino que venía desde la parte sur (lo que actualmente conforma La calle 30 Bolívar).

domingo, 16 de enero de 2011

0 COLONIZACIÓN Y FUNDACIÓN DE PUEBLORRICO

s"En el año de 1848 fue la fecha de inicio de un episodio apasionante y desconcertante: miles de personas emigraron de las zonas ya pobladas del departamento a las regiones inexploradas del sur. En un lapso menor a los 50 años, colonizaron el suroeste antioqueño, incluyendo a Pueblorrico, que para la época hacia parte del municipio de Jericó. Entre las primeras causas de emigración se encuentran la situación política que vivía el país recién pasada su independencia; la guerras civiles se sucedían unas tras otras;  la carencia de industrias y empobrecimiento de las tierra cultivables, todos estos fueron causantes para que se creara un clima propicio para la búsqueda de nuevos horizontes.
Centenares de familias provenientes de los municipios de Medellín, Rionegro, Marinilla, Guarne, Envigado, Itagüí, Caldas, La Estrella y Sonsón se desplazaron poco a poco en búsqueda de nuevas  fortunas, fundando pueblos a lo largo y ancho de la región del Suroeste. Éstas fértiles tierras recibieron los primeros colonos en mayo de 1825, cuando se tiene conocimiento de que Gabriel Echeverry, Isidoro Barrientos, José María Campuzano, Juan Santa María, entre otros, le propusieron comprarlas  al general Francisco Urdaneta, gobernador y comandante general de la provincia de Antioquia.
En 1860 las tierras de Pueblorrico pertenecían a Eleuterio Echeverry quien llevó a los señores Antonio Loaiza, José Vanegas, Anacleto Gallego y Canuto Ospina, oriundos del municipio de Guarne, para que las trabajaran y se construyeran algunas viviendas, lo que fue dando, en 1866, el inicio de un pequeño caserío. Esos Primeros Ranchos  o viviendas construidas en madera se fueron ubicando a orillas del camino que venía desde la parte sur (lo que actualmente conforma La calle 30 Bolívar)."

Información compilada del Libro de "Alirio Valencia, Pueblorrico: un pueblo en busca de su identidad, pág. 36..."

martes, 11 de enero de 2011

SÍMBOLOS HERÁLDICOS (acuerdo N°13)

El 30 de Septiembre de 1966 el concejo  municipal, prescidido por William Vallejo Valencia, establece los símbolos patrios para el municipio, como lo es la bandera, el escudo y el himno, todo ellos representarían la economía, el paisaje y la historia del municipio




BANDERA DE PUEBLORRICO

Sus colores son el vino tinto en la parte superior y el verde cogollo en la parte inferior. El primero representa el grano maduro del café, principal producto de nuestra tierra; y el segundo la caña en producción, segundo producto que abastece las necesidades de la región. (pág. 136)[1]



[1]DAtos compilados del libro "Pueblorrico, un Pueblo en busca de su identidad. Pág. 136."


Escudo de Pueblorrico
Su forma es la de un ovoide terminado en punta lanza. En la parte superior lleva una franja donde está gravado el Lema “Paz y Trabajo”. La parte superior derecha lleva como fondo el color vino tinto, haciendo contraste con una mata de caña.  La parte superior izquierda lleva como fondo el color Verde Cogollo, haciendo contraste con una rama de café en producción. La parte iniciada con un ángulo recto, lleva como fondo el color azul celeste donde se resalta, además, el verde oscuro de sus colinas, coronadas por el Gólgota. Éste ángulo significa la rectitud de pensamiento y obra de sus hijos.

(datos compilados del libro de Alirio Valencia. Pueblorrico: un pueblo en busca de su identidad, pág. 136.)

sábado, 11 de diciembre de 2010

0 BREVE HISTORIA DEL TRANSPORTE EN PUEBLORRICO

Fotografía Omar Obando


Por:
NELSON VALLEJO

"El presente nos está tomando siempre por sorpresa porque no conocemos ni meditamos bien el pasado".

Para darnos una idea más o menos exacta de la evolución del transporte en nuestro medio, tendríamos que volar en alas de nuestra imaginación hacia los primeros años de la conquista, ya que de casi todos nosotros es conocido que los bisabuelos aborígenes desconocieron totalmente el uso de uno de los más rudimentarios elementos de la civilización, en su base primaria, como fue el descubrimiento de la rueda. En consecuencia, como los indígenas de esta parte de la recién descubierta América, carecían de animales domésticos o domesticados para su elemental transporte tanto de enseres como vituallas, este se verificaba a “lomo de indio “, costumbre que harían prevalecer por muchos años los primitivos conquistadores y más tarde los insensibles encomenderos, y luego los bárbaros capataces de la minería.

Tenemos pues delineado grosso modo, lo que podríamos llamar los iníciales vagidos de este portentoso medio de comunicación entre nosotros, y cuyo perfeccionamiento ha marcado dentro de las relaciones humanas de los pueblos, uno de los más trascendentales pasos en la evolución progresiva de la especie, en busca desesperada de un mejorestar para su tránsito terrenal.

Según el escritor pueblorriqueño Alirio Valencia Agudelo en su obra “Pueblorrico – Un pueblo en busca de su identidad “nos dice: En los tiempos actuales, donde se dice, hemos sido absorbidos por la era del modernismo y la alta tecnología, se han venido registrando una serie de cambios sociales, con una avalancha de inventos que tienen casi agotada nuestra capacidad de asombro. En países como Estados Unidos, Francia, Alemania, así, como el Japón y otros cada vez más nos transportan al mundo del ciber espacio, la sistematización o la alta tecnología en comunicaciones. No pasa lo mismo en épocas anteriores pues se sucedían generaciones tras generaciones sin que se operara un cambio trascendental que viniera a transformar la vida cotidiana de nuestro pueblo. Es por ello que cuando muchos de esos adelantos llegaron a Pueblorrico en la década de los veinte y cuando sólo teníamos unos pocos años de estar disfrutando de vida propia como municipio, estremecieron de curiosidad a la población, como es el caso de la llegada de la luz eléctrica procedente de nuestra propia planta en la Vereda el Mulato, o del telégrafo y es por ello que mucho asombro causó, sin lugar a dudas la llegada del primer carro.

Sobre el primer vehículo que llegó a nuestro pueblo tenemos que remitirnos a la tradición oral, pues los escritores de vejeces de nuestro pueblo en realidad son o han sido muy pocos, en fin que estas tradiciones orales apuntan a que el primer vehículo que rodó por las empedradas, angostas calles del entonces Pueblorrico de la segunda década del siglo XX, fue uno que se trajo a lomo de mula desde el vecino municipio de Jericó.

En el devenir del año de 1926 el señor Octaviano Vanegas trajo el primer campero si es que así lo podemos llamar y que para poderlo prender se tenía que accionar una manivela como moliendo maíz para elaborar arepas.

Don Octaviano era joyero de profesión, y como es lógico quiso compartir o brindar a sus paisanos uno de los adelantos tecnológicos que ya desde 1836 Don Juan Uribe Mondragón, había traído a la Villa de la Candelaria de Medellín desde Jamaica.

Para lograr su cometido, reunió a un gran número de varones representativos del municipio, con el fin de ir hasta el vecino Jericó y por el camino de la Trocha traerlo sin necesidad de desbaratarlo, antes o durante el viaje.

La “Chiva”, como se le comenzó a llamar por los habitantes de la población, tenía una capacidad para unas seis (6) personas cómodamente y era conducido por un señor apodado “el Nato” y cuyo nombre de pila se ha perdido con el paso del tiempo.

Es interesante mirar como está de desvalorizada la moneda en Colombia, pues para aquella época se cobraba un centavo por pasajero de la plaza y hasta el sector de Cuatro Esquinas, por una calle empedrada y en unos tramos polvorientos, años después llamada como la calle San Antonio o Calle del medio.

Era un viaje que todos los habitantes de la población querían hacer y para el cual no importaba hacer largas colas y teniendo en cuenta que la demanda del servicio crecía sobre todo los sábados, domingos y días festivos y esto de entenderse pues nos encontramos encontrábamos frente a uno de los inventos más grandes del mundo y a un que nos había llegado un poco tarde, pero nos había llegado.

Unos cuatro años más tarde, el empresario señor Elías Arango, trajo un segundo vehículo a la población, se trataba de un Lincoln Ford, convertible, además de era de color negro y para el cual se consiguió un conductor de origen extranjero. Se trataba del señor Federico Mirker, quien era de origen Árabe, había llegado a Colombia en Barco hasta Barranquilla y dedicado al comercio y venta de telas y demás mercancía y después de trabajar en pueblos y ciudades de la Costa Atlántica, allá por el año de 1928 llegó a la población estableciéndose en ella y dedicándose a recorrer sus veredas vendiendo sus preciados productos y telas. Como dato se tiene que dentro de la población nacieron algunos de sus hijos.

Para la traída desde la ciudad de Medellín, se requirió de una gran mulada y de muchos hombres fuertes y aguerridos en estos menesteres, y quienes lo trajeron por partes hasta la plaza principal, por caminos fangosos e intransitables por la población aún en esos años como la mayoría de pueblos de Colombia con vías carreteables.

Poco a poco se fueron descargando las partes, como: Las llantas, el chasis, la capota, el motor, y todo aquello que conformaba uno de los más grandes adelantos hasta esa época y los cuales eran mirados con asombro por los habitantes sobre todo los niños que no se imaginaban que con el paso del tiempo estos carros serían lo más normal del mundo.

A algunas personas que les tocó presenciar y vivir este acontecimiento y las cuales fueron entrevistadas por quien esto escribe, entre ellas Don Jesús María Arcila González ( Q.E.P.D), manifestaban que fueron momentos de verdadero asombro: Pues los más pequeños corrían llorando llenos de pánico, las amas de casa se refugiaban en sus casas y por su parte los jóvenes y personas adultas hacían grandes corrillos, mientras que los niños más grandes corrían detrás de aquel aparato llenos de asombro porque aquel aparato no necesitaba ser empujado para que se moviera. Mientras que la gran mayoría de adultos saludaban el desfile o paso del vehículo con el sombrero en la mano. Cuando se dio al servicio este segundo vehículo todas las actividades de la población se paralizaron, pues los maestros de las escuelas urbanas se quedaron sin alumnos a quien enseñar, los campos más cercanos a la población se quedaron desolados de sus trabajadores habituales, en la mayoría de las oficinas ni siquiera atendieron al público porque los empleados tampoco se querían perder el espectáculo y hasta las horas y las comidas se retrasaron aquellos días porque nadie se quería perder lo que estaba ocurriendo en la población.

sábado, 4 de diciembre de 2010

0 RESEÑA HISTÓRICA DE LOS RELOJES EN PUEBLORRICO

Fotografía: Diana María Agudelo


“Quien quiere construir una torre muy alta debe dedicar tiempo a los cimientos”

Por: Nelson Vallejo

El reloj de campana que llegó a la población fue traído a la población por el Presbítero Juan Crisóstomo Ospina Londoño y el que fuera construido el Municipio de Caldas Antioquia por el mecánico de descendencia Italiana Pedro Velilla. Este reloj fue inicialmente instalado en la torre del segundo templo construido en la población. Este reloj funcionó ininterrumpidamente desde el año 1913 hasta el sábado 03 de Abril del 2010.

 El 27 de Marzo del 2010, sábado antes del domingo de ramos falleció el eminente mecánico Señor Juan Bautista Soto Zuleta; Hombre cívico que dedicó 40 años de su vida en dar mantenimiento y hacer que el reloj siempre estuviera dando la hora precisa.

 Como lo manifesté anteriormente, una semana después de su muerte, el reloj dejó de funcionar y así se mantuvo hasta el día 23 de Junio de 2010, cuando el relojero Señor Luis Carlos Cano quien es oriundo de Támesis, Antioquia nuevamente y después de cambiarle algunas piezas le dio funcionamiento.

Es de resaltar que durante 97 años el reloj nunca tubo fallas ni se le cambiaron piezas hasta la muerte del mencionado mecánico el Señor Soto Zuleta. Los arreglos tuvieron un costo de 6.000.000 millones de pesos los cuales le tocó cancelar al segundo cura párroco de siglo XX, Presbítero Francisco Alberto Vargas Raigoza.

Ahora bien, quien fue el que primero trajo los relojes de bolsillo fue el Señor Julio Restrepo quien de paso fue nombrado uno de los primero Concejales de la población en 1911.

Como dije anteriormente, este personaje fue el que trajo los primeros relojes de bolsillo que se conocieron por estos andurriales. Se supone que hasta entonces, las gentes para calcular la hora, se valdrían de los “cuadrantes” de marras, que consistían en acomodaren mirando hacia el Oriente y colocando de filo la mano diestra sobre la siniestra, y, según la sombra proyectada, adivinarla con el equívoco de algunos minutos. O bien, para estar más seguros, ir hasta el parque hasta donde hace mucho tiempo existió un auténtico, “reloj de sol”, que ignoramos en que museo debe estar.

Los relojes de bolsillos a que vengo haciendo referencia se usaron durante muchísimos años y fueron prenda de extinción, ya que su costo y escases no estaban al alcance de todos los bolsillos. El modo de usar dichos adminículos era muy “sui generis”.

El propietario, por general, lo cargaba en el bolsillo inferior del chaleco, agarrado con una gruesa cadena de oro macizo llamada “Leontina”, que le cruzaba hasta el otro extremo de la pieza de vestir, rubricándole la panza oligárquica de comerciante, prestamista, o Presbíteros como lo podemos apreciar en algunas de las fotos que algunas se conservan dentro de esta misma obra de estos personajes de los primeros años del siglo XX… Hoy, las cosas y la moda han variado literalmente ; El reloj de bolsillo pasó a mejor vida y ya no se estila si no “el reloj de puso”, muy bello, muy cómodo de llevar y a la vez de uso común, sirve de “carnada” para arrancadores, atracadores y gamines…Y, que no decirlo ¿…? De prenderos y reducidores.

A este mismo Señor, Julio Restrepo, se le tiene también como quien introdujo a la población el primer paraguas, confeccionado con “barba de ballena”, que se conoció en toda la ´provincia Antioqueña y lo cuales eran traídos y exportados de la muy lejana Europa. Antes si existían esos exóticos adminículos pero según las crónicas de la época “eran de feo que pueda haber”. Y según estas mismas broncas las describe así:” Eran de caña –brava o madera, forrados en lienzo. Las gentes de alguna alcurnia los hacían forrar en telas finas, especialmente en una llamada “Angaripola”, pero siempre sobre los mismo ordinarios armazones”.

domingo, 19 de septiembre de 2010

0 Al Presbitero Juan Crisóstomo Ospina se le debe la creación del Municipio de Pueblorrico

Juan Crisóstomo Ospina

Fotografía: Omar Obando
"El P. Ospina estuvo casado con Clementina Tascón, con quien tuvo varios hijos. Estudió, luchó en los campos de batalla y luego ordenado sacerdote. Un día concibió la idea de que Pueblorrico no podía seguir siendo corregimiento, que de una u otra manera se debía convertir en un nuevo distrito del departamento, ya que por el progreso que se notaba en el poblado así lo ameritaba. A todo ello, la comunidad y principales autoridades del Distrtito de Jericó se oponían; no querían imaginarse el simple hecho de que nos separáramos de ellos y les quitáramos algunas de sus más valiosas tierras ubicadas a orillas de los ríos Cauca y San Juan. Por lo tanto, se inició una lucha noble, de parte de la comunidad pueblorriqueña con el fin de lograr tales propósitos".*

"En 1911 llegó a la Asamblea Departamental de Antioquia que presidía el Dr. Libardo López, y presentó su proyecto, que por lo bien documentado y sustentado recibió el apoyo de todos los diputados, convirtiéndose, más tarde, en la ORDENANZA N° 7 de ese mismo año, que creaba al nuevo Municipio de Pueblorrico. Con ella se presentó en la población, haciendo estallar en júbilo y alegría a toda la comunidad, la que de inmediato se entregó a la tarea de festejar y prepararse para enrutar por los caminos del progreso del naciente Municipio" **

Tomado del Libro "Pueblorrico un Pueblo en Busca de su Identidad" (Alirio Valencia Agudelo)
 

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